No puedo evitar pensarte;
es tarde, tarde en la noche,
tarde en nuestras vidas.
Tarde para los dos.
Una luz tenue ilumina mi espacio
mientras preguntas si veo la luna,
mirándola fijamente te la enseño,
—que bonito, amor —has dicho
—mucho —he respondido.
En medio de tanto silencio
tu respiración cortada por el caos
irrumpe en mi habitación;
no dejo de mirar el faro,
tan mío, tan tuyo, de nadie, de los dos.
Leave a comment