Prosa Íntima

  • Tiempo
    Me tenía que ir. No podía quedarme quieto. Y aun así hice lo imposible por permanecer en ese instante. Uno que no era el primero, tampoco el último, pero sí el único que parecía pedir silencio, que pedía ser sostenido como si fuera un mundo entero. Me quedé allí el mayor rato que pude, aferrado a la idea absurda de que algunos gestos merecen durar más que otros. Ese beso, por ejemplo. Ese temblor suave que no sabía si nacía en ella o en él, o en eso que nunca dicen y sin embargo se oye. Pero todo tiene un… Continue Reading →

Blog at WordPress.com.

Up ↑